Sumario Nº 36
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Sofía Zámolo
Muñeca rusa
  Con look militar muy salvaje y decidida a darte todas las órdenes, la modelo de Multitalent Agency se puso al frente de nuestro ejército. Estamos listos para darle guerra.

Después de haber pegado una primera vueltita mágica y probado el lazo de Hombre, se convirtió en Mujer Maravilla. Ahora, Sofía se cambió de bando: dejó el look de las estrellitas pro-yanqui y se calzó el traje de guerrera rusa. Una revolución que calentó tanto el ambiente que no quedó ni un copito solo de nieve siberiana... Preparáte para buscar hielo, porque la Zámolo está más fuerte que el vodka!!!
-¿Qué tenés de chica rusa?
-Jajaja!!! Me gustan mucho los rusos en general; tengo una pila de amigos con esa descendencia y de parte de mi papá me llegaron raíces eslavas y alemanas. A nivel físico, me delatan los ojos claros medio azulados, la piel bien blanca y el pelo ultra rubio. En el papel de militar, soy consciente de que me gusta convertirme en sargento; es más, lo soy porque amo las cosas en su lugar. Además, tengo mañas de hiper prolija y super exigente, conmigo misma y los demás. Como soy de dar mucho, no es que espero lo mismo de los demás pero sí me gusta que cumplan con todo lo que prometen. ¿Se dieron cuenta? Me defino como muy demandante y exijo toda la atención, que si se convierte en mimos y caricias, mucho mejor.
-Para nada fría...
-Cero, soy de las mujeres más cálidas que pueda haber; tengo la sangre caliente en todo sentido, lugar y momento.
-¿Una anécdota de sangre caliente?
-Uff, tiro una de no poder aguantarme las ganas: fue en un avión, pero por triplicado. Lo hice en el baño, en los asientos de turista y para rematarla, también en primera. Soy muy impulsiva y en ese momento era una fantasía que compartía con mi ex; ojo, no con alguien que conocí en pleno vuelo. El lugar menos recomendable es el baño, porque es chico y tenés que jugarla de parado, medio acucharados ya que los ángulos no dan para mucho más. El más cómodo fue en turista, con mantita arriba y durante un viaje muy largo, de Tokio a Los Angeles. En primera me molestó mucho tanto ir y venir de la gente que atiende. Una vuelta me pasó que me agarraron transando en el pasillo y casi me cuelgan. Desde la experiencia, recomiendo la sentadita y que la gente de alrededor esté durmiendo.
-¿Acostumbrada al look guerrera?
-Durante la producción vi un par de conjuntitos como para llevarlos a casa y aplicarlos en plena acción. Me gusta jugar, me hace divertir... Me ponés cualquier cosa y le doy para adelante.
-Ok, ¿qué te puedo poner?
-Un suave tirón de pelo nunca viene mal, con miradas que dicen "te quiero hacer de todo", a pura calentura.
-¿Qué preferís hacer: la guerra o el amor?
-El amor, pero condimentado con un poco de guerra, agarrando fuerte a la otra persona, de la cola y la espalda, y clavándole un poquito las uñas para que sienta el rigor. Una buena es estar toda desnuda y con tacos aguja puestos, tirándote del pelo y con una mirada que dice "te quiero matar"...
-En fotos sos como la calma y en acción, ¿el huracán?
-Cualquier flash me enciende y así revoluciono todo el lugar. En la intimidad soy puro huracán pero tampoco necesito que haya tormenta permanente. Soy igual de picante en cualquier lugar y debo reconocerlo: soy una persona muuuy caliente!!! Hace un tiempo, me fui al sur y paré en un cuarto con vista al Nahuel Huapi; lo hicimos sin parar -sólo para comer y tomar fuerzas- desde las 8 hasta las 2 de la mañana y me sentí una yegua divina, un huracán insaciable. Soy re-calentona, ¿no? Cuando estamos en plena acción, te digo: "Mi amor, de acá no te vas dejándome así, hasta que no termino no te movés ni un centímetro".
-Todo un desafío...
-Tampoco es complicado satisfacerme; es difícil que me guste la persona. Con los demasiado lindos no tuve buenas experiencias; las mejores llegaron con los que parecen tener defectos. Me apasiona el cuerpo -no me va el físico fibroso; mejor con grasita e imperfecto-, el olor de la piel y la forma del miembro. Hay que quitar el misticismo: lo que importa es el grosor, además de que me encanta la forma de besar, abrazar y cómo me tocan. Somos animales y está comprobado que nos atraemos por el instinto.
-Tiraste una de Animal Planet.
-Es que me gusta aprender del sexo: las posiciones y cómo cambiar sin soltarse; ¡qué sé yo!, divertirme complaciendo a quien está conmigo y calentarlo hasta que no pueda más, que suplique "basta".
-¿Cuál fue la mayor enseñanza que te dejó un hombre?
-Me hicieron entender que con el sexo oral hay que usar mucho la lengua y aplicar las manos con una presión moderada sobre todo el lugar; eso sí, mucha saliva y jamás un diente. Suelen decirme que lo hago muy bien y recomiendo ir de a poquito, sin apurar nada. Ahí, el olor también es fundamental y la limpieza, clave: no me gusta la selva amazónica, prefiero un pelado bastante prolijo.
-¿Y a vos qué te gusta enseñar?
-Cómo besar, tocar y alguna que otra posición poco puesta en práctica. Mi especialidad es la cucharita en tooodas sus variantes.
-¿No te da miedo que equivoquen el camino?
- Si me siento cómoda, voy por todo y no le tengo miedo a nada.

 
  Por IGNACIO BORDOLI Fotos: mARCELO dubini / PRODUCCION: MARIA GÜIRALDES  
   
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