Sofía Zámolo
Muñeca rusa
Con look militar muy salvaje y decidida a darte todas las órdenes, la modelo de Multitalent Agency se puso al frente de nuestro ejército. Estamos listos para darle guerra.
Después de haber pegado una primera vueltita mágica
y probado el lazo de Hombre, se convirtió en Mujer Maravilla.
Ahora, Sofía se cambió de bando: dejó el look
de las estrellitas pro-yanqui y se calzó el traje de guerrera
rusa. Una revolución que calentó tanto el ambiente
que no quedó ni un copito solo de nieve siberiana... Preparáte
para buscar hielo, porque la Zámolo está más
fuerte que el vodka!!!
-¿Qué tenés de chica rusa?
-Jajaja!!! Me gustan mucho los rusos en general; tengo una pila
de amigos con esa descendencia y de parte de mi papá me llegaron
raíces eslavas y alemanas. A nivel físico, me delatan
los ojos claros medio azulados, la piel bien blanca y el pelo ultra
rubio. En el papel de militar, soy consciente de que me gusta convertirme
en sargento; es más, lo soy porque amo las cosas en su lugar.
Además, tengo mañas de hiper prolija y super exigente,
conmigo misma y los demás. Como soy de dar mucho, no es que
espero lo mismo de los demás pero sí me gusta que
cumplan con todo lo que prometen. ¿Se dieron cuenta? Me defino
como muy demandante y exijo toda la atención, que si se convierte
en mimos y caricias, mucho mejor.
-Para nada fría...
-Cero, soy de las mujeres más cálidas que pueda haber;
tengo la sangre caliente en todo sentido, lugar y momento.
-¿Una anécdota de sangre caliente?
-Uff, tiro una de no poder aguantarme las ganas: fue en un avión,
pero por triplicado. Lo hice en el baño, en los asientos
de turista y para rematarla, también en primera. Soy muy
impulsiva y en ese momento era una fantasía que compartía
con mi ex; ojo, no con alguien que conocí en pleno vuelo.
El lugar menos recomendable es el baño, porque es chico y
tenés que jugarla de parado, medio acucharados ya que los
ángulos no dan para mucho más. El más cómodo
fue en turista, con mantita arriba y durante un viaje muy largo,
de Tokio a Los Angeles. En primera me molestó mucho tanto
ir y venir de la gente que atiende. Una vuelta me pasó que
me agarraron transando en el pasillo y casi me cuelgan. Desde la
experiencia, recomiendo la sentadita y que la gente de alrededor
esté durmiendo.
-¿Acostumbrada al look guerrera?
-Durante la producción vi un par de conjuntitos como para
llevarlos a casa y aplicarlos en plena acción. Me gusta jugar,
me hace divertir... Me ponés cualquier cosa y le doy para
adelante.
-Ok, ¿qué te puedo poner?
-Un suave tirón de pelo nunca viene mal, con miradas que
dicen "te quiero hacer de todo", a pura calentura.
-¿Qué preferís hacer: la guerra o el
amor?
-El amor, pero condimentado con un poco de guerra, agarrando fuerte
a la otra persona, de la cola y la espalda, y clavándole
un poquito las uñas para que sienta el rigor. Una buena es
estar toda desnuda y con tacos aguja puestos, tirándote del
pelo y con una mirada que dice "te quiero matar"...
-En fotos sos como la calma y en acción, ¿el
huracán?
-Cualquier flash me enciende y así revoluciono todo el lugar.
En la intimidad soy puro huracán pero tampoco necesito que
haya tormenta permanente. Soy igual de picante en cualquier lugar
y debo reconocerlo: soy una persona muuuy caliente!!! Hace un tiempo,
me fui al sur y paré en un cuarto con vista al Nahuel Huapi;
lo hicimos sin parar -sólo para comer y tomar fuerzas- desde
las 8 hasta las 2 de la mañana y me sentí una yegua
divina, un huracán insaciable. Soy re-calentona, ¿no?
Cuando estamos en plena acción, te digo: "Mi amor, de
acá no te vas dejándome así, hasta que no termino
no te movés ni un centímetro".
-Todo un desafío...
-Tampoco es complicado satisfacerme; es difícil que me guste
la persona. Con los demasiado lindos no tuve buenas experiencias;
las mejores llegaron con los que parecen tener defectos. Me apasiona
el cuerpo -no me va el físico fibroso; mejor con grasita
e imperfecto-, el olor de la piel y la forma del miembro. Hay que
quitar el misticismo: lo que importa es el grosor, además
de que me encanta la forma de besar, abrazar y cómo me tocan.
Somos animales y está comprobado que nos atraemos por el
instinto.
-Tiraste una de Animal Planet.
-Es que me gusta aprender del sexo: las posiciones y cómo
cambiar sin soltarse; ¡qué sé yo!, divertirme
complaciendo a quien está conmigo y calentarlo hasta que
no pueda más, que suplique "basta".
-¿Cuál fue la mayor enseñanza que te
dejó un hombre?
-Me hicieron entender que con el sexo oral hay que usar mucho la
lengua y aplicar las manos con una presión moderada sobre
todo el lugar; eso sí, mucha saliva y jamás un diente.
Suelen decirme que lo hago muy bien y recomiendo ir de a poquito,
sin apurar nada. Ahí, el olor también es fundamental
y la limpieza, clave: no me gusta la selva amazónica, prefiero
un pelado bastante prolijo.
-¿Y a vos qué te gusta enseñar?
-Cómo besar, tocar y alguna que otra posición poco
puesta en práctica. Mi especialidad es la cucharita en tooodas
sus variantes.
-¿No te da miedo que equivoquen el camino?
- Si me siento cómoda, voy por todo y no le tengo miedo a
nada.
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