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Cuánta mina que tengo
30 razones para seguir siendo hombre
Ni gay, ni metrosexual,
ni que ocho cuartos. Tres decenas
de motivos por los que vale la pena
ser Hombre... y punto.
La Intimidad
1Que el meo de la tabla del inodoro no sea el propio.
Lo único que faltaba. Agarrar la Hombre del mes, ir
al trono y encontrarme con la tabla llena de charquitos ajenos.
¡No señor! En el reino de lo escatológico
los únicos accidentes geográficos que se quieren
presenciar son los propios. Un punto no negociable.
2 Que haya un calzón recién lavado colgando
en la ducha.
Una bombacha bien gastada goteando ya es bastante intimidante.
¿Te imaginás una zunga bien mojadita en tu ducha?
No gracias. La imagen de un leopardo XL colgando de una canilla
(propia o ajena) es una visión que uno prefiere no
tener que enfrentar. Nunca.
3 Que la espalda de tupareja sea mas ancha (y peluda) que
la tuya.
"Si me llego a despertar al lado de alguien con la espalda
mas grande que la mía (cosa que no cuesta mucho) no
sólo me afecta la autoestima sino que encima me taparía
la tele", afirma Juan (23), administrativo contable de
una financiera céntrica.
4 Que me dejen el baño empapado y con los toallones
por el piso.
Las minas se viven quejando de esto, pero una cosa es hacerlo
y otra sufrirla. Ese centímetro de charco, los pies
que se hunden en el agua congelada, los toallones chorreando
agua. Ni a gancho. Nada como la prolijidad de un baño
post-femenino (aunque tarden 2 horas para limpiarse la cachucha).
5 Que tu pareja se tire flatulencias y eructos
Pablo, cadete de 21 años, lo deja bien en claro: "A
veces con amigos está bueno tirarse pedos o hacer concurso,
pero pensar que mi novio se tire un eructo con olor a pizza
que comimos con los pibes una hora antes… Me pongo loco
de sólo pensarlo", asegura. Las Mañas
6Que haya otro que juegue a arreglar las cosas.
Mantener el hogar es una responsabilidad masculina ineludible,
pero "prefiero ser yo el que en casa arregle la tapita
de la luz o cambie la bombita a que venga mi novio de dos
metros y me diga dejá que la cambio yo que llego más
fácil", dice Fabián (24), estudiante de
derecho.
7No poder tener una catramina vieja y desvencijada
Los gays son como las minas: siempre se fijan en el auto.
Pero la minas no tienen más remedio que bancarse el
que vos tengas. En cambio, que él tenga un mejor auto
que el tuyo es lo menos.
8Tener un novio que opina de fútbol como si supiera
Todos sabemos que nuestros comentarios sobre fútbol
distan de ser interesantes y carecen de calidad. Menos las
minas. Es Imposible que aprendan el off side, pero por lo
menos no te pueden decir, "qué pavada estas diciendo,
hay que tirar línea de cuatro, con extremos que se
proyecten".
9 Dejar de cortar el pasto los fines de semana.
Un clásico dominguero para los que tienen jardín.
Agarrar la cortadora de pasto e internarse en el verde es
uno de los mejores inventos globalizados para alejarse del
estrés hogareño, la mujer, los niños,
la suegra. 100% sabiduría importada de Norteamérica.
10 No recibir la cuenta cuando salis a comer
Es un tema ese. Está claro que cuando salimos con una
muchachita y la llevamos a algún reducto romántico,
el mozo interpreta que en tanto la hemos sacado de paseo,
también le pagaremos la cena (y después a la
camita). Ahora con otro hombre en la mesa… ¡A
matar o morir por esa cuenta!
La Comodidad
11 Ir solamente por el camino de tierra.
Una cosa es liberar tu espíritu aventurero e ir por
el caminito de tierra de vez en cuando. Pero que sea la única
opción ya complica bastante la situación. Tenés
demasiada adherencia, la suspensión que se te destruye,
las bieletas (propias) baqueteadas… El asfalto es otra
cosa. Suave. Rápido. Sin complicaciones.
12 Depilarte el vía crucis de la felicidad.
¿Viste esa hermosa línea de pelitos que va del
pecho hasta la pelvis? Ahora pensá cómo sería
llenarla de cera una vez por mes para dejarla "prolijita".
"Ya me rompe bastante las pelotas tener que afeitarme
la cara –dice Matías (25), estudiante de ingeniería
química-; El resto del cuerpo no lo toco ni en pedo"
13 Bancarte a los "curadores de gays".
La intolerancia de algunos da para cualquier cosa a veces.
Resulta que hay grupos de enfermos que persiguen a la comunidad
homosexual con ansias de "curarlos". Por "suerte"
no los tenemos que bancar. ¡Dejen tranquilos a los gays
y paren de bajarse pebetes, hipócritas!
14 Tener que esperar EL llamado
La mujer ya tiene más o menos piloteada la ansiedad
que genera la espera del llamado del día después…
Los hombres no estamos muy preparados para eso: "Entrás
a cuestionarte muchas cosas", dice Mariana, psicóloga
de 26 años. "Por más que seas la más
cool de todas, siempre hay un ¿qué onda?, ¿por
qué no me llama?". Locas… ellas.
15 Soportar el llanto incansable de tu vieja.
A veces pareciera que la vida de los padres después
de pasada nuestra adolescencia gira en torno a los nietos.
De "usá forro que te reviento" dan un giro
de 180 grados hacia el "¿para cuándo un
nietito?". ¿Te imaginás a tu vieja buscándote
vientres sustitutos?
La Joda
16 Los gatos
y las trampas
Mientras la comunidad homosexual continúa luchando
por el casamiento civil, nosotros seguimos tratando de liberarnos
del anillo carcelero. Lo que tiene de sacrificado el "rubro
del pirata", lo compensa en parejas pagas y placeres
momentáneos. Imperdible e irrenunciable.
17Dejar de tener las probabilidades a favor
El 51% de los habitantes de este mundo terrenal son minas
(en el cielo no hay hombres). Con lo que cuesta conseguir
pareja, ese porcentaje, por más poco que sea, es vital.
Para algunos es su única posibilidad de sobrevivir
en una noche de boliche. Triste, pero extremadamente necesario.
18 Piropear minas en la vía pública
¡Qué linda esa guarrada a la pasada! Cabildo
y Juramento, jueves a las 13. Una horda de futuras egresadas
que mueve su cuerpo glorioso en búsqueda de alimento.
Tus ojos se salen de la órbita entre tanta pollerita
tableada cortita. La mente que maquina, la lengua que se afloja…
19 Oler el cuello femenino al despertar.
Como dice Andrés (22), estudiante de diseño
gráfico en la UBA: "oler el cuello de una mina
al despertar es tan satisfactorio como es de desagradable
sentir las cosquillas de los pelos de las axilas de un hombre
contra el hombro mientras se está poniendo mimoso".
20Que no te pueden agarrar de puños tan fácil.
Una cosa es tocar un cachete de más, tirar un lance
por debajo de la axila hacia los pechitos con sumo cuidado.
Pero "qué hacés zarpado", con voz
femenina no es lo mismo que un "qué haces tarado"
con la ronquera del Coco Basile. Mas aún con tubos
de 30 cm. de diámetro acercándose a tu cara.
El bolsillo
21Tener que tomar tragos de 15 pesos y vinos caros.
Ah, el clásico fernecito con coca en vaso de plástico
y el vino patero de tetra brik. Ya bastante con lo que salen
las entradas de los boliches como para andar gastando en bebidas
finas y tragos de alta alcurnia. Si es barato y pega fuerte,
mejor. Y nada de andar tomando de copas y con el dedito levantado.
Pico y pala toda la vida.
22Gastar una fortuna en elementos de deco super fashion.
¿Te ves gastando todo tu sueldo comprando lámparas
de lava en el Design de Recoleta? "Mi cuarto está
decorado para un chico de 12 años", dice Miguel
(27) dueño de un drugstore en Belgrano. "Lo máximo
que gasté una vez fue un cenicero de Luzbelito, que
me salió 20 pesos como mucho", asegura.
23Ir al gym a trabajar los glúteos en clase de aerobox.
Qué bajón tener que estar musculoso y con los
glúteos impecables todo el día. No hay nada
como desarrollar una barriguita cervecera, por más
que no haya nada mas mentiroso que la gran "a mi me gusta
tu pancita". Demasiado tiempo, Demasiado esfuerzo, demasiado
en cuota.
24Poder ponerte ropa que no combine.
Parece que ya no se puede salir más a la calle con
ropa o que no sea del mismo color, la misma textura, el mismo
diseñador. Vamos, hombre. El jean combina con todo
y si nos ponemos en cabrones el equipo de gimnasia también.
Ese, el de las tres rayitas que te compraste en una feria
de Palermo…
25 Lubricantes, collares de perlas y demás juguetes.
Ya bastante plata se gasta en telos e invitaciones varias.
Ahora gastar en lubricantes, collarcitos de perlas, profilácticos
de todo tipo para mantener la pasión viva… Se
va el presupuesto al demonio. El sexo
26Que la ricotita este en TU boca.
Mucho se ha dicho sobre el cocodrileo y las visitas a la marisquería
del sexo opuesto. Pero es preferible eso (bien cargadito de
feromonas femeninas) a que andar lidiando con un cheesecake
antihigiénico en la boca. ¿Te imaginás
bajarla con un vasito de leche calentita?
27 Arruinarte la espalda con el caño de la cama.
"Una novia sin tetas más que una novia es un amigo",
dicen los que saben... ¿Pero es peor a que un amigo
con tetas sea tu novia? Hacer una cucharita de esas te puede
dejar para la miseria y costarte varios meses de quiropráctico.
(Y proctólogo)
28 Matarte a besos
con una lija.
Para esta hay que recurrir a la sabiduría femenina,
que a veces es útil: "¿Sabes el bajón
después de chaparte un pibe con barba de tres días?
Imposible de pilotear en el laburo al día siguiente,
te queda la jeta toda paspada y duele como una barrida en
pasto sintético", dice Soli (27), ejecutiva de
cuentas de una agencia de turismo.
29Que te toque hacer las veces de pasivo.
"Uno siendo heterosexual imaginarse con otro flaco que
lo zamarree de acá para allá es medio complicado.
Perder el control en la cama no gusta ni un poquito",
afirma Julián (22) futuro licenciado en sistemas. Pensálo,
llegar a casa y que te digan: "Hoy te toca a vos amor…"
¡Ouch!
30 Tener competencia de tamaño en tu propia cama.
Una cosa es rivalizar con las ex-parejas de mi novia actual
(los odiamos a todos), pero competir con la persona con la
que estás en la cama en este mismo instante debe ser
insoportable. Ojo, agarrar la regla y empezar a medirse el
uno al otro puede llegar a ser divertido. Si ganás,
claro.
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