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CRONICAS DEL FIN DEL MUNDO
DESANGRADOS
Muerte y desolación en la isla-nación africana que sufrió 19 golpes de estado en 40 años de existencia.
Difícilmente en nuestras tierras alguien pueda saber dónde queda Anjouan. Ni siquiera si se explicara que integra el archipiélago de las Comores, junto con la Gran Comora y Moheli. Está situada en el Océano Indico, entre el continente africano y Madagascar. Lo más improbable e inentendible, desde nuestra mentalidad occidental, es que por ese espacio de tierra de apenas 700 mil habitantes, independizada de Francia hace menos de 40 años, haya una confrontación sangrienta. Peor aún: el archipiélago vivió 19 golpes de Estado desde que se independizó en 1975. La contienda, entre tropas leales al coronel Mohamed Bacar (ya destituido), autodeclarado presidente de la isla desde julio del 2007, e integrantes de la Unión Africana, generó decenas de muertos, daños irreversibles y la sensación latente de que la estabilidad es una utopía. La Unión nació en el 2001 con el fin de mantener la soberanía frente a las amenazas de secesión de Anjouan y Moheli. Y es una forma encubierta de definir a las tropas de Sudán, Senegal y Tanzania, con apoyo logístico de Libia y Francia. El desembarco de las tropas "libertadoras", ocurrido el 28 de marzo, convirtió a Anjouan en una tierra caliente. Hasta hubo una (poco diplomática) participación del gobierno de Sarkozy, al anunciar que no habían habido víctimas. Una afirmación fácilmente rebatible que no era necesaria si había que atenuar las responsabilidades. El gobierno francés está a favor de la intervención por intereses geopolíticos. Hoy, el foco está puesto en realizar elecciones libres. Aunque vaya a saber qué se entiende por libertad: por lo pronto, los habitantes tienen que observar cómo potencias extranjeras dirimen su futuro con tropas foráneas. La versión oficial asegura que los pobladores recibieron a las tropas de la Unión como una señal de liberación. Pero ya se sabe: la historia la escriben los que ganan.
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